Bartolomé Torres Naharro (1485-1540)

Los escasos datos biográficos de este autor extremeño se conocen a través de su obra. Torres Naharro poseía una amplia cultura y conocía distintas lenguas: cultivó los metros tradicionales en castellano, pero sólo empleó el endecasílabo cuando escribía en italiano, idioma que conocía bien, como asimismo el francés y el portugués. Cuando llegó a Italia como soldado fue apresado en un naufragio y llevado a Argel. Tras su rescate llegó a Roma y se ordenó sacerdote. Allí vivió algunos años al servicio de la curia y representó sus comedias durante el pontificado de León X. Torres Naharro ocupa un lugar fundamental en la historia de nuestro teatro: formuló por primera vez unos principios de teoría teatral, cuya originalidad rompe con las convenciones clasicistas y se adelanta medio siglo a dramaturgos como Juan de la Cueva o el propio Lope de Vega. Amplió la galería de personajes y fijó su número entre seis y doce. Estableció cinco jornadas y recomendó el concepto de verosimilitud para las comedias. El decoro destaca como principio artístico que debe presidir la comedia en la adecuación de palabras, vestimentas y gestos a la condición social e importancia de los personajes. También anticipa elementos de la comedia barroca, como la incorporación del honor a la trama, los enredos amorosos o el uso sistemático del verso.