Enrique de Villena (1382-84?-1434)

Descendiente de la más alta aristocracia de Castilla y Aragón y de la casa de Trastámara, lo que condicionó su educación y las expectativas hacia su persona. Sus primeros años transcurren en la corte señorial valenciana, donde se formó entre importantes intelectuales catalanes, que dejarán huella en su obra. El mecenazgo literario de su abuelo, don Alfonso de Aragón, también influyó en las inquietudes del niño Enrique, que se convirtió en un intelectual avanzado para su época, el primer tercio del siglo XV. Famoso y elogiado por escritores coetáneos y posteriores, como el Marqués de Santillana y Juan de Mena, quienes lo recuerdan como maestro y poseedor de las nuevas claves literarias, aunque también levantó recelos entre los sectores más conservadores de la cultura oficial, en especial, la clerical y la universitaria. Gracias a su inhabilidad para la guerra y la política y a su mala fortuna, concentró sus esfuerzos en las letras y la especulación científica y destacó por su labor como traductor. En 1412 Villena unía su destino al del recién elegido rey, su primo Fernando de Antequera, que le protege y le concede beneficios económicos, aunque finalmente muere arruinado y socialmente desprestigiado en 1434.