Fray Antonio de Guevara (1480-1545)

Fue segundón de una familia noble asturiana, por lo que se le destinó a la carrera eclesiástica en la que ascendió rápidamente con la Orden de san Francisco, pero consiguió educarse en la Corte, donde llevó una vida ajetreada y ocupó cargos de importancia. El emperador Carlos I premió su fidelidad nombrándole predicador de la Capilla Real y más adelante cronista oficial.
En 1537 fue proclamado Obispo de Mondoñedo, pero la Corte le reclamaba constantemente para otros cometidos. Su deseo de gloria y fama y el entusiasmo por las novedades hacen de él un espíritu plenamente renacentista.
A Guevara le caracteriza su inagotable curiosidad, el talante humorístico, el desprecio por la precisión erudita y la intención de educar y moralizar deleitando lo más posible.