Juan de Mal Lara (1524-1571)

Los únicos datos fiables sobre el humanista hispalense son autobiográficos. La suya fue una vida consagrada por entero al conocimiento como alumno y como maestro. Estudió en diferentes universidades durante su ocupación como paje. Los mejores recuerdos corresponden a su estancia en Salamanca, donde vivió una estrecha amistad con el Brocense. Regresó a Sevilla para atender a sus padres ancianos y fue allí donde abrió su Estudio de gramática y latinidad, y donde gozó de gran prestigio como maestro por su competencia y su saber, al tiempo que introdujo innovadores cambios en la enseñanza de la época. Su universal curiosidad intelectual, su marcada preocupación por el estudio de la cultura popular y su esfuerzo por asimilar y transmitir la sabiduría clásica grecolatina y humanística, justifican su fama como uno de los más destacados representantes del humanismo español.