Juan de Mena (1411-1456)

Quedó huérfano de niño y la pobreza económica le impidió estudiar hasta los veinte años. Inició estudios en su Córdoba natal y los continuó en la Universidad de Salamanca. Más tarde viajó a Florencia y a Roma y al regresar a Castilla entró al servicio de Juan II, cuyo reinado corresponde a la época de esplendor de la poesía de cancionero, en la que Juan de Mena logra imponerse con éxito entre una larga lista de poetas. Este monarca y su condestable, don Álvaro de Luna, lo consideraban su poeta favorito y fue nombrado traductor y cronista de la corte. Su fama pervivirá a través de los autores que lo citan, tanto en la Edad Media como en el Siglo de Oro. En el mercado editorial su nombre sólo admitía parangón con poetas de la talla del marqués de Santillana, con el que formaba parte de la famosa tríada cancioneril completada por Jorge Manrique.