Juan del Encina (1469-1530)

Un rasgo vital que domina la personalidad de este autor es su permanente anhelo de fama y de prestigio intelectual.
Búsqueda que se manifiesta desde sus orígenes humildes y primeros estudios en Salamanca, donde recibió instrucción latina del propio Antonio de Nebrija, hasta su entrada al servicio de la corte de Alba, donde ejerció actividades de músico, poeta y dramaturgo. Fracasado y decepcionado viajó a Italia en varias ocasiones en busca de nuevos horizontes.
Allí entró al servicio de la curia papal, lo que le llevó a alcanzar importantes beneficios en las catedrales de Málaga y León.
En el cuarto viaje que hizo a Italia se produjo un profundo cambio espiritual en su persona: cumplidos los cincuenta decide ordenarse sacerdote y celebrar su primera misa en Jerusalén, suceso que narra en verso en Trivagia o vía sacra de Hierusalem.