Juan Meléndez Valdés (1574-1817)

Nació en el seno de una familia campesina de cristianos viejos. La temprana muerte de su madre marcará su personalidad, acentuando una sensibilidad y un espíritu melancólico. Protegido por su hermano mayor, se trasladó a la corte para formarse con los dominicos y, más tarde, en los Reales Estudios de San Isidro. Estudió Leyes en Salamanca, aunque su natural afición a la lectura le llevó a participar en el círculo poético de la ciudad, encabezado por José Cadalso, quien marcaría el camino de estos jóvenes poetas de la Escuela Salmantina, con quienes Valdés maduró formación humanística. Mantuvo amistad por correspondencia con Jovellanos, quien amplió aún más sus lecturas y abrió su espíritu reflexivo hacia las novedades del pensamiento europeo, que van perfilando su mentalidad reformadora. Su obra sintetiza las tendencias más representativas de la poesía del siglo ilustrado y su influencia está presente en los poetas de la generación inmediatamente posterior. Hay en él la misma escisión trágica entre patriotismo y progresismo que se aprecia en otros autores relevantes del XVIII. Como Moratín, Goya y tantos otros hombres de la Ilustración, sufrió largo exilio hasta su muerte en 1817.