San Juan de la Cruz (1542-1591) (Mística s. XVI, II)

Perteneció a una modesta familia de Ávila. Su padre estaba emparentado con comerciantes y cargos eclesiásticos, pero fue repudiado por no casarse con alguien de su alcurnia y crió a su familia en la miseria. Su hijo Juan sacó buen partido de sus lecturas en el orfanato de Medina del Campo, lo que le encaminó al colegio de los jesuitas, donde pudo cultivar sus cualidades intelectuales. Más tarde estudió filosofía y teología en Salamanca. En 1567 conoció a Teresa de Jesús, cuyos proyectos reformadores le sedujeron de inmediato, aunque ella le consideró maestro y confesor a pesar de su juventud. Recién ordenado sacerdote participó en la reforma de los Carmelitas, iniciada por la Santa en 1562. Fue esta una relación de mutua admiración que marcó su vida. San Juan de la Cruz orientó su sacerdocio hacia el cultivo de la vida interior y la austeridad, actitudes que le marginaron de su entorno. Sus escritos han pasado a la historia como obras maestras de espiritualidad y le otorgan un lugar destacado en la literatura española de todos los tiempos y en la literatura mística del Renacimiento.