Tirso de Molina (1579-1648)

Hasta que comienza su noviciado en la Orden de la Merced, los datos biográficos de sus primeros años son conjeturas. Nació en Madrid, pero vivió mucho tiempo en Toledo, donde se ordenó sacerdote y estudió Artes y Teología. Completó su formación en distintas universidades españolas: en la de Alcalá de Henares terminó los estudios habiendo alcanzado una profunda cultura religiosa, que quedará patente en sus obras. Entre 1606 y 1610, junto al fraile mercedario Gabriel Téllez, su verdadero nombre, surge el dramaturgo Tirso de Molina. Su irresistible vocación literaria discurrirá paralelamente a su profesión religiosa. Mantuvo asiduo contacto con la vida literaria de Toledo y de Madrid, donde dominaba el teatro de Lope, a quien don Tirso admira como a un maestro con el que comparte triunfos teatrales en los corrales de comedias más conocidos del momento: el corral de la Cruz y el del Príncipe. El Madrid de su infancia y adolescencia es un escenario reiterado en sus comedias y es donde escribe y estrena gran parte de ellas. Su popularidad obedece al tono jocoso de sus obras y a las referencias profanas que llegaron a costarle la prohibición de escribir y un breve destierro. Dos de sus dramas más conocidos son El burlador de Sevilla, de autoría atribuida y El condenado por desconfiado.