Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928)

“Yo quisiera que la más interesante de mis obras fuese mi propia vida”, decía Blasco, y no en vano la biografía del escritor valenciano fue la de un infatigable hombre de acción. La política, las letras y el mundo de la prensa protagonizaron su primera juventud, y entre Madrid y Valencia se desarrollan estos primeros años de contundente defensa pública de sus principios.
La herencia romántica va ligada a sus comienzos literarios aunque pronto iniciará el ciclo de sus novelas valencianas (Arroz y tartana, La Barraca…) que publicará, en su mayoría, dentro del folletín de El pueblo.
Tras esta etapa, se inaugura otra de carácter más social en la que denuncia los males que aquejan la nación (La catedral, El intruso…), a la que le sigue una nueva época con obras de temática amoroso-psicológica como Sangre y arena.
El impulso aventurero le llevará a Argentina donde es recibido apoteósicamente, pero en 1914 se traslada a París, abandona el mundo hispano-americano a favor de la causa aliada, y publica alguna de sus novelas más populares en torno al conflicto bélico (Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Mare nostrum…).
Agotado por su delicada salud se instala en la Costa Azul e Italia donde lleva una acomodada vida de escritor millonario, sin embargo al poco tiempo su espíritu inquieto le lleva a ponerse de nuevo en danza y dar la vuelta al mundo. Ya de regreso en España combate contra la Dictadura de Primo de Rivera y la monarquía de Alfonso XIII, y en 1928 fallece en Menton, pero sus restos no descansarán en Valencia hasta 1933 ya instaurada la República en España.