Las lecturas de Teresa

Santa Teresa foto

¿Cuáles fueron las lecturas de Santa Teresa? ¿Cuál fue el taller en el que se formó como escritora? Frente al tópico  de que Teresa tenía escasa formación y escribía de forma intuitiva, se ha estudiado cómo en la formación de nuestra mística fueron determinantes sus primeras lecturas. Teresa relata en su Libro de la vida cómo pasó de las vidas de santos, que la acompañaron durante infinidad de horas en su niñez a la pasión por los las historias caballerescas que heredó de su madre y van asentando su afición a los libros. Gracias a ellos distraerá más adelante muchas de sus ocupaciones y pesares domésticos: “Jamás osaba comenzar a tener oración sin un libro” −explica la Santa al hablarnos de sus hábitos−, porque las lecturas le hacían compañía y le ayudaban a encauzar  los pensamientos perdidos. Las Confesiones de San Agustín, el Kempis o Fray Luis de Granada son algunos de los que cita, aunque todo se complica en 1559 cuando el Inquisidor General Valdés publica el Índice de los libros prohibidos en el que se incluyen muchas de las traducciones al romance que habían nutrido las lecturas de esta inquieta escritora que desconocía el latín.

Otra de las fuentes clave para saber del asunto que nos ocupa será el Libro de las fundaciones, como afirma el catedrático Díez de Revenga en su prólogo a nuestra edición de las obras de Santa Teresa, pues el gran atractivo para el lector actual será el de “reencontrarse con la escritora inquieta y andariega recorriendo caminos, haciendo gestiones y logrando frutos que la van llenando de satisfacción. Pero también es el libro ideal para hallar a la escritora explicando su propio taller de escritora, mostrando su oficio de escribir basándose en sus propios recuerdos”.

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