Reflexiones de una escritora romántica sobre los derechos de la mujer

Retrato amarillo Gertru

En las naciones en que es honrada la mujer, en que su influencia domina en la sociedad, allí de seguro hallaréis civilización, progreso, vida pública.
En los países en que la mujer está envilecida, no vive nada que sea grande; la servidumbre, la barbarie, la ruina moral es el destino inevitable a que se hallan condenados
.
La mujer

Con estas certeras palabras cierra Gertrudis Gómez de Avellaneda la serie de artículos reunidos como broche del presente volumen en los que trataba de defender los valores femeninos, desmitificando esa concepción conservadora de la mujer como sexo débil. Y sin embargo, no deja de asombrarnos que estos textos vieran la luz en 1860, destinados a sus lectoras dentro del Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello. En ellos doña Tula se vale de una galería de mujeres ilustres rescatadas desde la Antigüedad –de la Biblia a las páginas de la Mitología clásica o los libros de Historia− para desmontar esa supuesta superioridad masculina proclamada durante tantos siglos. Así, se detiene en las figuras de Eva, Judit o la propia Virgen María sin olvidar a la combativa Artemisa, Juana de Arco y glorias nacionales como Isabel la Católica o Mariana Pineda. Todo un repertorio de personalidades poderosas que demostraron talento, firmeza y constancia además de una atinada capacidad científica, artística y literaria en cada caso. Reflexiones de una escritora romántica que, en definitiva, han sido consideradas fundacionales en la reivindicación de los derechos de la mujer.

Asimismo, nos resulta interesante la visión de Gómez de Avellaneda respecto la costumbre de los matrimonios concertados: “…mamá no fue dichosa con él; acaso porque no puede haber dicha en una unión forzosa; acaso porque siendo demasiado joven y mi papá más maduro no pudieron tener simpatía”, reflexionaba la propia Tula acerca del casamiento de sus padres. Esta misma resistencia a las uniones desequilibradas que tantas veces se concertaban con independencia de los afectos de los cónyuges se deja ver en novelas como Dos mujeres: “la indisolubilidad del mismo lazo con el cual pretenden nuestras leyes asegurarlas un porvenir, se convierte no pocas veces, en una cadena…”, o la célebre Sab, cuando equipara la suerte de las mujeres con la de los esclavos que carecen de voluntad propia. La Avellaneda demuestra, en suma, un rechazo a las convenciones sociales que ya habían manifestado otras escritoras contemporáneas como George Sand o Madame Staël, y que ella sufrió en su propia piel cuando fue madre soltera o se le negó el ingreso a la RAE por el mero hecho de su condición femenina.

http://fundcastro.org/tienda/gertrudis/gomez-de-avellaneda-gertrudis-antologia-novelas-y-ensayo-sab-dos-mujeres-dolores-el-cacique-de-turmeque-la-mujer/

Leer más

Deje una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.