Sab, la primera novela abolicionista de América

portada sab

Desde bien temprano, Gertrudis Gómez de Avellaneda fue consciente de “que había nacido en una posición social ventajosa”, ya que su familia pertenecía a la clase privilegiada de Puerto Príncipe (actual Camagüey) donde vivió sus primeros años hasta que, a los veintidós, en pleno siglo XIX,  abandona su Cuba natal y parte para España.

De ello tenemos noticia a lo largo de su epistolario y deja asimismo testimonio en Sab, la primera novela abolicionista de América, que retrata los infortunios de un mayoral mestizo perdidamente enamorado de la hija de su amo, que sin embargo está destinada a casarse con un extranjero al que solo parecen preocuparle los bienes materiales que la muchacha le ofrece como dote. Bajo este telón de fondo, la Avellaneda no solo defiende los derechos de los esclavos negros, que encarnan aquí toda nobleza espiritual, sino que pone en “evidencia las injusticias  del patriarcado en lo concerniente a la institución matrimonial”, tal y como argumenta Luis T. González del Valle en su prólogo a la presente edición de las novelas de doña Tula.

El personaje de Sab, representa también el conflicto del yo romántico ante el amor prohibido por Carlota, ya que a la desigualdad racial se suma social, con ese abismo que separa la condición del esclavo frente a la posición de la protagonista. Pero por encima de la anécdota sentimental, sobresale la modernidad de nuestra apasionada escritora en su defensa de los derechos del individuo y de la soberanía de la dignidad humana.

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