Gertrudis Gómez de Avellaneda y los derechos de la mujer

La biografía de Gómez de Avellaneda demuestra un rechazo a las convenciones sociales que ella sufrió en su propia piel cuando fue madre soltera o se le negó el ingreso a la RAE por el mero hecho de su condición femenina. En suma, nos encontramos ante un personaje a la altura de otras grandes escritoras contemporáneas como George Sand o Madame Staël.

Biografía de Gertrudis Gómez de Avellaneda

Aunque nació en Puerto Príncipe en 1814, Gertrudis Gómez de Avellaneda vivió gran parte de su vida adulta en España y aquí se forjó como una de las voces más destacadas del Romanticismo femenino en lengua española. A pesar de la variedad de géneros, podemos apreciar cierta unidad de temas y personajes en su obra. De hecho, la escritora ha sido considerada como una precursora del feminismo moderno hispánico gracias a su defensa de los derechos de la mujer o a la denuncia de la presión que suponían ciertos matrimonios concertados, como se aprecia en Sab, primera novela antiesclavista de América, o en ensayos como La mujer.

En las naciones en que es honrada la mujer, en que su influencia domina en la sociedad, allí de seguro hallaréis civilización, progreso, vida pública.
En los países en que la mujer está envilecida, no vive nada que sea grande; la servidumbre, la barbarie, la ruina moral es el destino inevitable a que se hallan condenados
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La mujer

Libros de Gertrudis Gómez de Avellaneda

Con estas certeras palabras cierra Gómez de Avellaneda la serie de artículos reunidos como broche del presente volumen, en los que trataba de defender los valores femeninos desmitificando esa concepción conservadora de la mujer como sexo débil. Y, sin embargo, no deja de asombrarnos que estos textos vieran la luz en 1860, destinados a sus lectoras dentro del Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello. En ellos, doña Tula se vale de una galería de mujeres ilustres rescatadas desde la Antigüedad –de la Biblia a las páginas de la Mitología clásica o los libros de Historia− para desmontar esa supuesta superioridad masculina proclamada durante tantos siglos. Así, se detiene en las figuras de Eva, Judit o la propia Virgen María, sin olvidar a la combativa Artemisa, Juana de Arco y glorias nacionales como Isabel la Católica o Mariana Pineda. Todo un repertorio de personalidades poderosas que demostraron talento, firmeza y constancia además de una atinada capacidad científica, artística y literaria en cada caso. Reflexiones de una escritora romántica que, en definitiva, han sido consideradas fundacionales en la reivindicación de los derechos femeninos.

Por último, nos resulta interesante la visión de Gómez de Avellaneda respecto la costumbre de los matrimonios concertados: “…mamá no fue dichosa con él; acaso porque no puede haber dicha en una unión forzosa; acaso porque siendo demasiado joven y mi papá más maduro no pudieron tener simpatía”, reflexionaba la propia Tula acerca del casamiento de sus padres. Esta misma resistencia a las uniones desequilibradas que tantas veces se concertaban con independencia de los afectos de los cónyuges se deja ver en novelas como Dos mujeres: “la indisolubilidad del mismo lazo con el cual pretenden nuestras leyes asegurarlas un porvenir, se convierte no pocas veces, en una cadena…”, o la célebre Sab, cuando equipara la suerte de las mujeres con la de los esclavos que carecen de voluntad propia.  

 

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