Francisco Umbral

Francisco Alejandro Pérez Martínez (Madrid, 1932–2007) empezó a firmar como Francisco Umbral —seudónimo con el que ha pasado a la historia de la literatura española— a mediados de 1958, cuando trabajaba en La Voz de León. De formación autodidacta, publicó algunos poemas juveniles, pero pronto descubrió que su género era el periodismo literario. Consagró su vida profesional al columnismo, primero en El Norte de Castilla de Valladolid —la ciudad de su infancia y adolescencia— y después en varias cabeceras regionales, a través de la Agencia Colpisa, hasta llegar a El País y El Mundo, diarios en los que colaboró diariamente a lo largo de una treintena de años.
Autor prolífico —escribió en torno a cincuenta mil artículos y publicó un centenar de libros—, fue un gran innovador del lenguaje que creó un estilo propio e inconfundible. Su vida personal —hijo de madre soltera y padre de un hijo fallecido a los cinco años— quedó reflejada en títulos tan significativos como Memorias de un niño de derechas, Mortal y rosa y El hijo de Greta Garbo. La ausencia de su padre biológico, Alejandro Urrutia Cabezón —un socialista utópico con inquietudes literarias— marcó profundamente su existencia, hasta el punto de que nunca reveló su identidad, divulgada en 2015.
Umbral cultivó con esmero su faceta de personaje esnob y dandy y fue distinguido con los premios Cervantes y Príncipe de Asturias de las Letras. No logró entrar, sin embargo, en la Real Academia Española, a pesar de que su candidatura estuvo avalada por Camilo José Cela, José María de Areilza y Miguel Delibes, su primer mentor en Valladolid.