Voces de la Ilustración: un viaje imprescindible por el siglo XVIII español (Feijoo · Cadalso · Jovellanos) 18 de noviembre de 2025 – Posted in: Autores Clásicos, Libros – Tags: ,

¿Te interesa entender cómo surgió el pensamiento moderno en España? El libro Voces de la Ilustración. Feijoo, Cadalso, Jovellanos” reúne las reflexiones de tres grandes ensayistas del siglo XVIII para ofrecernos una panorámica rigurosa y apasionante de aquel momento de cambio.

¿Qué es Voces de la Ilustración?

Este libro de nuestra colección de la Biblioteca Castro, reúne obras de tres autores esenciales para entender la Ilustración española:

  • Benito Jerónimo Feijoo: artículos del Teatro crítico universal y de las Cartas eruditas y curiosas.
  • José de Cadalso: Los eruditos a la violeta, el suplemento a Los eruditos y las Cartas marruecas.
  • Gaspar Melchor de Jovellanos: varias memorias y ensayos (sobre educación pública, sobre vincular ciencia y literatura, sobre diversiones públicas) que muestran su compromiso reformista.

Replanteamiento del conocimiento y la razón

La educación fue clave en la España del siglo XVIII como cauce para la formación de opinión pública, y la la prensa y los cafés se afianzaron como espacios de debate. Una época en la que las mujeres ganaron en independencia, y se forjaron las primeras formulaciones de historia nacional.

Feijoo trató de desengañar a los españoles de sus ‘errores comunes’” tanto en el terreno de la moral, como en el filosófico y social. Un espíritu crítico que no ha perdido vigencia ante retos de nuestro tiempo como la falta de cuestionamiento ante las falsas noticias o la educación superficial. Pero la Ilustración también “sufrió el desengaño de ver cómo muchos de sus discursos reformistas no se ajustaban a la realidad”.

Jovellanos reivindicó el vínculo entre los estudios de humanidades y científicos. Una idea que retomará tiempo después don Santiago Ramón y Cajal y que sigue siendo fundamental en los debates sobre educación contemporánea.

Y, Cadalso, resulta hoy especialmente relevante porque denuncia, con una ironía fina y sorprendentemente vigente, los peligros de la falsa erudición y de la opinión superficial. Su crítica a quienes confunden saber con parecer refleja dinámicas tan actuales como la sobreinformación y los discursos vacíos en una sociedad que parece valorar la apariencia por encima del criterio. Sus textos recuerdan al lector contemporáneo que la verdadera reflexión exige tiempo, duda y contraste.